La inteligencia artificial está revolucionando la gestión financiera de las empresas, pero también está potenciando nuevas modalidades de fraude. Deepfakes, identidades sintéticas y ataques de phishing hiperpersonalizados figuran entre las amenazas emergentes que ponen en riesgo la información y los recursos financieros de las organizaciones. Ante este panorama, Banco General explica cómo operan estos esquemas y cuáles son las principales señales de alerta para prevenirlos.
Según datos de Juniper Research, las pérdidas globales por fraude bancario pasarán de $23.000 millones en 2025 a $58.300 millones en 2030, impulsadas en gran medida por el auge del fraude con IA. En la región, los fraudes basados en contenido sintético (como imágenes, voces y videos generados por IA) crecieron más de un mil por ciento entre 2024 y 2025. Las empresas son un blanco especialmente atractivo: los montos involucrados son mayores, los procesos de autorización suelen ser más complejos, y los puntos de entrada son múltiples.
Entre las modalidades más utilizadas contra el sector empresarial destacan tres. Primero, el fraude por deepfake, videos falsos que imitan a ejecutivos o funcionarios bancarios, mediante el cual los delincuentes logran que colaboradores autoricen transferencias o entreguen credenciales. Segundo, las identidades sintéticas, que combinan datos reales de distintas fuentes para crear perfiles falsos capaces de pasar controles de verificación. Y tercero, el phishing impulsado por IA, que genera mensajes altamente personalizados, sin errores gramaticales, que imitan con precisión la voz y marca de instituciones financieras reales.
Estas son algunas de las recomendaciones de Banco General para proteger su negocio sin arriesgar su innovación:


